El software personal no necesita convertirse en una startup

También vale construir aplicaciones pequeñas, imperfectas y profundamente específicas para una sola persona.

Cada idea de aplicación parece venir acompañada por preguntas sobre escala, monetización y crecimiento. Esa mirada puede ser útil, pero también vuelve innecesariamente solemne el acto de resolver un problema propio.

Herramientas con una audiencia de uno

Un script que ordena mis notas o una interfaz para registrar prácticas puede ser exitoso aunque nadie más lo use. Su valor está en ajustar la herramienta a una rutina real y en permitirme aprender mientras la construyo.

No todo prototipo necesita un pitch; algunos solo necesitan seguir siendo útiles el lunes siguiente.

Quitar la obligación de convertir cada proyecto en producto me ayuda a terminar más cosas y a observar necesidades reales antes de inventar una audiencia.